Estudios sobre Representaciones del Conflicto Social
Director: Dr. Matías Artese
Integrantes: Prof. Julio Tedesco
Temas como la cohesión, el orden y el conflicto social formaron parte del acervo de las ciencias sociales desde su mismo inicio. Lo mismo puede decirse acerca de las reflexiones sobre las desigualdades sociales, presentes en un contexto de apertura del mundo secular y de cuestionamiento a las formas de gestionar el poder, su origen y su distribución enormemente inequitativa entre los seres humanos.
En la actualidad, estos temas se han expandido hasta formar parte del sentido común; y, por lo tanto, establecen un paradigma de pensamiento muy distinto a aquellas conceptualizaciones de las incipientes ciencias sociales. Es el caso de hoy en la Argentina, donde el problema de las divisiones sociales se ha instalado fuertemente en la agenda mediática y política[1], junto con otras preocupaciones como la inflación, la inseguridad, la corrupción o la desocupación. Es así que el popular eufemismo de grieta[2] parece ser el lugar común que resume cualquier tipo de disidencia, ya sea en el escenario político o incluso fuera del mismo.
De hecho, los anuncios del gobierno iniciado por Mauricio Macri incluyeron un objetivo peculiar, que se venía pregonando desde la campaña proselitista: el de “unir” a población[3], supuestamente asediada por un panorama de conflictos permanentes y por una profunda división social; idea que resultó siendo hegemónica. Así, el término “grieta” sintetiza en una palabra la idea de la desunión entre los argentinos.
El escenario nos lleva a interrogarnos acerca de las formas en que es representada la cuestión de la división y el enfrentamiento social en la Argentina contemporánea: ¿qué nociones prevalecen en diversas fracciones de la población acerca de las divisiones sociales? ¿Se las entiende relacionadas con el conflicto social? ¿De qué modo? ¿Qué lugar se le otorga al conflicto en las relaciones sociales? ¿Se lo considera evitable o inevitable? ¿Qué formas de conflicto concitan legitimidad y cuáles no? ¿Desde cuándo se supone que existen las divisiones y los conflictos sociales?
Una de las formas en que las representaciones sociales acerca del conflicto social se evidencian, es mediante discursos de personificaciones y fracciones sociales específicas, emitidos a lo largo de distintos momentos que son posibles de precisar. Cada vez que se produce una confrontación pública con repercusión nacional entre distintos actores sociales, existe al unísono una interpretación sobre aquellos hechos.
A partir de lo dicho, es objetivo del área: 1) la identificación de las personificaciones que dan sentido a los hechos de conflicto y protesta social, dando cuenta del enfrentamiento material, ideológico o moral. 2) La revisión del contenido de los instrumentos ideológicos de enfrentamiento que circulan en la sociedad. 3) Determinar los ámbitos en que se pronuncian las interpretaciones del conflicto, su injerencia en la producción y difusión de representaciones sociales y del sentido común.
Así, el objetivo general es describir y analizar las representaciones relativas a la conflictividad social, en principio vinculada al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), principal conglomerado poblacional del país, determinante en términos políticos y económicos. A su vez, se pretende la construcción, a mediano plazo, de un observatorio sobre las representaciones del conflicto.
La hipótesis que sostiene este objetivo general es que, mayoritariamente, la población del AMBA tenderá a interpretar negativamente a los métodos de lucha y las demandas más disruptivas ya las personificaciones sociales más pauperizadas, y aceptará una respuesta estatal represiva sobre dichas formas de acción contenciosa y personificaciones. Asimismo, que dicha población tenderá a considerar mayoritariamente que los argentinos se encuentran fuertemente divididos, no obstante, dicha división será interpretada de manera cosificada y a partir de un sistema heterónomo de representaciones. Por último, que estas formas de representación se diferenciarán según determinadas variables sociohistóricas (nivel educativo, género, inserción socio-productiva, etc.) y experiencia de lucha y organización.”